Hospitalidad en el matrimonio.

Cristiane y yo hemos hecho varios viajes recientemente, lo que significa muchas estadías en hoteles. Y eso me hizo pensar en la conexión entre hospitalidad y matrimonio.

Como usted sabe, la idea principal en el negocio hotelero es hacer sentir confortable al huésped, bienvenido, cómodo. Por eso, los hoteles buscan ofrecer todo tipo de servicio y amenities desde lo más básico a lo más refinado.

Cuando usted llega, los maleteros llevan sus valijas a su cuarto. La recepcionista y otros auxiliares del hotel le saludan con respeto y cortesía. El cuarto está limpio, al igual que las toallas en el baño. La regadera del baño tiene agua caliente, los productos de higiene personal están allá, aunque en miniatura, para que usted los use. Si tiene hambre, puede comer en el restaurante del hotel o pedir el servicio a cuarto. Al día siguiente, las camareras limpiarán todo, harán la cama y cambiarán las toallas y las sábanas como algo necesario.

Claro, todo eso por un precio, y no siempre las cosas funcionan como deberían, pero, en general, funcionan como se espera.

Ahora piense en la hospitalidad dentro del matrimonio. Nuestra experiencia con matrimonios ha mostrado que está fuera de moda. Parece que en casa, usted prácticamente puede esperar hostilidad en lugar de hospitalidad. Tal vez hace 30 años atrás este texto no habría sido necesario. Hoy, es esencial.

Muchos matrimonios no se tratan con respeto el uno al otro, con la gentileza o la cortesía que son comunes hasta entre extraños.

Usted no volvería a un hotel donde fue maltratado. Una vez, Cristiane y yo, hicimos el check-in en uno y media hora después hicimos el check-out. Después de todo, la cucaracha que encontramos en el cuarto no estaba en la foto que vimos en el sitio web del hotel. Pero ¿por qué, por alguna razón, los matrimonios parecen pensar que la falta de hospitalidad en el matrimonio es aceptable?

  •  ¿Dónde están los hombres que les llevaban las bolsas a sus mujeres?
  • ¿Qué sucedió con aquel besito que intercambiaban al llegar o al salir?
  • ¿Por qué la cena con comida fresca le cedió el lugar a una pizza, que el cadete entregó casi fría, y que se come mientras miran televisión?
  • ¿Por qué la ropa está en el cesto, aun esperando lavarse o para planchar cuando el marido más necesita esa camisa?
  • ¿Cuál es el nombre del huracán que entró por la cocina, dio vueltas por la sala y salió por la ventana del cuarto, dejando la casa toda desordenada?
  • Y aquella lámpara en el pasillo que se quemó el 2010, ¿cuándo va a cambiarse?
  • ¿Dónde está la alegría de estar en casa junto a la persona que ama?
  • ¿Por qué no se oye más el “por favor”, el “gracias” o el “no te preocupes, yo te lo alcanzo”?

Si existe un lugar donde queremos sentirnos bienvenidos y bien tratados es en casa. Pero la falla en ese concepto básico ha causado muchas fricciones en la relación de muchos.

Cuando usted se casó, uno de los compromisos que asumió fue cuidar a su esposa o marido. Eso no es un lujo, es lo basico. Y el tema aquí, no es sobre quién tiene el rol doméstico por tradición, sino sobre el espíritu de servir uno al otro.

Los dueños de los hoteles saben que irán a la quiebra si no tratan bien a sus huéspedes. Aparentemente, muchas parejas no entendieron que la quiebra del matrimonio tiene mucho que ver con la misma falla.

Obispo Renato Cardoso

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