Para 2018

Al final de cada año, inevitablemente, todos tenemos el hábito de evaluar lo que vivimos e hicimos durante los 365 días. Creo que esta retrospectiva es buena, porque contribuye con una introspección necesaria para corregir nuestros errores, vibrar con nuestros aciertos y verificar las metas que alcanzamos.

Sé que hay personas que acompañan constantemente el blog y nos dejan, indirectamente, participar de sus vidas, por medio de la Palabra de Dios, de los consejos y de las experiencias que se comparten aquí. ¡Gracias por su confianza y amistad!

Al reflexionar sobre los rápidos días de 2017 y sobre nuestra existencia, vemos que nadie necesita ser muy maduro para mirar al pasado y ver que cada experiencia vivida cooperó de alguna forma con su crecimiento.
Pero en la vida de aquellos que pertenecen a Dios y Lo aman de todo corazón, hay una Promesa Divina con respecto a los hechos de la vida, vean:

“Y sabemos que todas las cosas contribuyen juntas para el bien de aquellos que aman a Dios, de aquellos que son llamados según Su propósito.” Rm 8:28

Entonces, si usted oró, pidió o planeó algo para 2017 y todo salió muy diferente de lo esperado, no se entristezca. Sepa que nada sucede con nosotros sin el permiso de Dios. Además, la vida del justo es controlada por el cielo, y no por los hombres. En cualquier circunstancia, nuestro Padre trabaja para unirse a Él, por lo tanto, las adversidades que, en el primer momento, tienen el propósito de separarnos de Él, sólo nos acercan aún más a Su regazo.

En ese instante, mi corazón quema de felicidad por “saber”, como dijo el apóstol Pablo, que tenemos la Mano cuidadosa del Espíritu Santo dirigiéndonos en todo, y deseo que estas líneas lleguen lejos. Que ellas alcancen, sobre todo, a aquellos que están atravesando aguas turbulentas ahora. Le invito a confiar en que, por la fe, su vida saldrá del caos y pronto todo estará en perfecto orden.

Recuerde que el Señor Jesús es el Único que usted puede incluso decir: “¡Trátame como quiera!” Y, aún así, tener la seguridad de que sólo vendrá lo que es justo y recto de Su parte. ¡De Sus manos sólo salen siempre lo que es bueno para Sus siervos! Pero, observe atentamente el versículo, pues este privilegio de tener todo contribuyendo a nuestro favor no es para todos, sino sólo para “los que aman a Dios”, es decir, para aquellos que lo hicieron de Él el Primero en sus vidas.

¡Lleve esa Palabra todos los días del nuevo año y por toda su vida!

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