3 promesas de prosperidad de Dios para usted

Cuando se habla de prosperidad, las personas enseguida la asocian a la riqueza, a los bienes materiales, al dinero. Pero ser próspero no es solamente tener dinero en abundancia, sino también es ser exitoso y progresar en la vida en todos los aspectos.

Hay quienes piensan que para ser prósperos necesitan trabajar mucho y sin descanso. Invierten en los mejores estudios, compiten por vacantes en las mejores empresas y, aun así, se sienten fracasados.

El trabajo sin ninguna duda dignifica al hombre. Pero existe un secreto para la verdadera prosperidad, y son pocos los que se disponen a entenderlo: la obediencia a los Mandamientos de Dios.

Muchos quieren alcanzar la prosperidad, pero no quieren someterse a la dirección de Dios para sus vidas. La obediencia siempre trae bendiciones. No es en vano que el profeta Joel haya dicho que poderoso es aquel que Lo obedece (Joel 2:11). El mayor placer de Dios es honrar a los que Lo honran.

En la Biblia tenemos más de 8 mil promesas para aquellos que deciden vivir esta obediencia al Señor. Si solo una de las tres que siguen a continuación se cumple en su vida, la misma será transformada. Imagínese todas ellas.

El éxito en todos los proyectos:

“Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz.” (Job 22:28)

¿Cuántos son los que viven la frustración de ver que todo lo que proyectan se va por la borda? Pero, para aquellos que optan asociarse con Dios, hasta lo que sale mal coopera para el propio bien.

Placer en vivir:

“Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice el Señor de los Ejércitos.” (Malaquías 3:12)

Hay personas que son conocidas por sus amarguras y sinsabores de la vida, pero no los que se complacen en las orientaciones de Dios. Estas últimas son conocidas por la alegría que tienen porque su vida produce cosas buenas.

Riquezas que nadie posee:

“…y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy el Señor, el Dios de Israel, que te pongo nombre.” (Isaías 45:3)

Cada tesoro de esta Tierra fue hecho por Dios, y Él quiere confiar esas riquezas en las manos de los que Le temen. ¿Usted le confiaría sus bienes a alguien que no tiene ningún compromiso con usted? Dios tampoco.

Entonces, ¿está dispuesto a obedecer?

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